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20 de septiembre de 2015

Zeta: un griego sin onda


El auge de turistas aumenta la oferta gastronómica,  lo curioso es que esa oferta muchas veces no tiene que ver con la comida local. Es así como, caminar por Provenza es hacerlo por Babel, hay comida de la India, mexicana, japonesa, peruana y griega, caso Zeta. 


A Zeta fuimos con #calichedice y Caro Acosta después de un intento fallido de reservar en un restaurante que me habían recomendado de comida vietnamita, en Envigado. Era sábado, y por  la hora, tipo 7 de la noche, Zeta estaba muy solo, igual a mí el ambiente ya me pintó tristón, y a esa impresión se le sumó el mesero que nos atendió, que era un poco fúnebre. Traté de ponerle conversación pero solo logré sacarle que era de Haití, seguro mucho español no entendía y por eso no era el más festivo de los meseros.


3 de septiembre de 2015

La Pampa Burger and Ribs: el express de la carne argentina


Hay cosas que me gusta hacer, como llorar y comer al mismo tiempo.  Es que llorar con la boca abierta, mientras te "callas" el llanto con un hamburguesa, a mí, me alivia. Tuve un comienzo de semana para el orto, y me hubiera gustado ir a La Pampa Burger y comerme una hamburguesa Recoleta mientras lloraba a mares. 

La Pampa Burger and Ribs es una de mis hamburgueserías (que palabra fea) preferida, voy por lo menos una vez por mes, y fue el lugar donde mis antiguos compañeros de oficina me celebraron el cumple y mi último día de trabajo. Ellos saben que amo todo lo que me  transporte a Argentina.   La Pampa Burger es una especie de spin-off de la Pampa, un lugar especializado en cortes y parrilla gaucha. 

1 de agosto de 2015

Olé-Olé: El chef rockstar



Descubrir un balcón con el techo tapizado de verde y luces hace que, inevitablemente, quieras subir ahí a pasar la tarde. Esa es la primera imagen que te brinda Olé-Olé, un restaurante de comida española en la Vía Primavera.  La segunda imagen que te queda en la mente es la de su dueño (creo que lo es), un chico de baja estatura con gafas de aumento marca Versace, pantalón tipo uniforme de odontólogo con un estampado infantil,  unas - las ya tradicionales- crocs que usan los cocineros y un look capilar adolescente. 

El cocinero súper buena onda y  con un acento españolisímo,  te pide que lo dejes sentarse a tu lado para narrar paso a paso el menú. Es una estrategia que hace sentir a los clientes importantes, pero yo no sé si tanta información desplegada, verbalmente, confunda en vez de ayudar a la hora de elegir un plato y miren que yo me precio de tener una memoria prodigiosa. 



25 de julio de 2015

La Fournée: alta panadería



Gracias a que crecí viendo tantas películas extranjeras, imaginaba de niña, que cuando grande (no más de 25 años, después me parecía que uno entraba a la etapa senil) iba a ir por una calle, una tarde de invierno  con  árboles sin hojas  y, sosteniendo en una mano, una bolsa de papel de donde sobresalía un pan gigante. En mi imaginación del futuro, iba rumbo a mi apartamento de soltera y el frío sobre mi cara no podía si no esquivarlo con la bolsa de pan. En ese entonces no había conectado la realidad de que vivía en un país tropical, donde no iba llegar el invierno después del otoño y que el pan era en bolitas, se llamaba pan tema y viene en bolsa plástica.

Todo este preámbulo para que tengan una idea de la felicidad que sentí cuando Ana María Corena me habló de la panadería francesa La Fournée, en el segundo parque de Laureles. Allí el espacio físico está destinado para las baguettes, los panes de romero y los croissant de chocolate y almendras. No hay mesas. Compras y llevas y, puedes irte en plena primavera - verano, con tu bolsa de papel y tu baguette  que te ayuda a cubrirte del sol.