El auge de turistas aumenta la oferta gastronómica, lo curioso es que esa oferta muchas veces no tiene que ver con la comida local. Es así como, caminar por Provenza es hacerlo por Babel, hay comida de la India, mexicana, japonesa, peruana y griega, caso Zeta.
A Zeta fuimos con #calichedice y Caro Acosta después de un intento fallido de reservar en un restaurante que me habían recomendado de comida vietnamita, en Envigado. Era sábado, y por la hora, tipo 7 de la noche, Zeta estaba muy solo, igual a mí el ambiente ya me pintó tristón, y a esa impresión se le sumó el mesero que nos atendió, que era un poco fúnebre. Traté de ponerle conversación pero solo logré sacarle que era de Haití, seguro mucho español no entendía y por eso no era el más festivo de los meseros.
