Tanto pensar en como tenía que ser el comedor, el sofá de tres puestos, la vajilla de seis, la cocina integrada a la sala- comedor; todo porque estaría bueno recibir familia y amigos y, cuando está todo listo, aparece la fobia. ¿Existe el miedo enfermizo a atender visitas?
¿Habrá algunos de ustedes qué como yo se abruma cuando tienen que atender gente en casa, y más cuando estos creen, erróneamente, que tu cocinas como los dioses?. Me gusta recibir gente pero temo no cumplir como anfitriona y eso me genera un remolino en el centro del estómago, entonces he encontrado una solución a mitad de camino para no perderme de estas agradables compañías. Hay restaurantes de precio promedio que al que podés pedir a domicilio y sacarte esa angustia pre reunión.


