Cuenta la leyenda que cuando uno se sienta en un restaurante al lado de Ana María Ruiz, irremediablemente te cae "la Maldición Ruiz". Serás el primero en pedir y el último en recibir tu plato. En el caso de Ana, nunca tendrá una orden de pedido que la deje satisfecha y, verás a su lado, una sucesión de todos los errores que un restaurante puede cometer. Porque la quiero, siempre me siento al lado de ella, aunque me toqué experimentar la maldición.
